Depilación Láser vs. Luz Pulsada Intensa

El principio de la depilación permanente o definitiva es destruir los folículos pilosos para que dejen de producir vello. Para ello, existen equipos como el láser, de luz pulsada intensa, y de luz pulsada intensa con radiofrecuencia.

 

De acuerdo con los entrevistados, las unidades pueden hacer el mismo trabajo, cuyo fundamento radica en que los dos tipos de luces tienen la capacidad de reconocer una sustancia presente en nuestro organismo, llamada cromófero o tejido blanco. Esto significa que la luz va a ser capaz de reaccionar con ella sin dañar la piel de alrededor.

 

“Ahora bien, como el vello que recubre el cuerpo tiene color, cuando la luz entra en contacto con el pigmento generar calor, el cual va a viajar por el pelo hasta llegar al fondo del folículo. Aquí se encuentran las células que hacen crecer la vellosidad, y el objetivo es destruirlas mediante acción térmica”, explica el especialista. Y añade que, por lo antes expuesto, el procedimiento no es viable en vello blanco, rubio o rojo, mediante el Láser o la Luz Pulsada Intensa sola (sin RF).

 

Desafortunadamente, en un mismo momento el vello del cuerpo se encuentra en diferentes fases de crecimiento, como si se tratara de un mosaico. Esta es la razón por la cual se requieren varias sesiones dependiendo del área y de la reacción individual de cada cliente al tratamiento para obtener un buen resultado.

Esas etapas son:

•    Anágena invisible. Es cuando el vello apenas está creciendo, pero no se asoma a la superficie de la piel.

•    Anágena visible. El vello es visible y el conducto por el que sale está abierto. Aquí es cuando la luz puede viajar por el pelo y concentrarse en el fondo, es decir, donde están las células que se van a destruir.

•    Telógena visible. El vello logra apreciarse, pero está separado de la matriz y el conducto se encuentra cerrado. En esta fase, sólo se quema el pelo y se cae, pero debido a que no se logra calentar lo suficiente la zona, vuelve a crecer.

•    Telógena invisible. Es la etapa de reposo, es decir, donde no hay vello, pero sigue el folículo en descanso.
“Si en un mismo momento todos los vellitos se encontraran en la misma fase, sería fantástico porque sólo requeriríamos una sesión; no obstante, como ello no ocurre necesitamos entre 4 y 8 sesiones”, enfatiza Gesche Rosado.

 

Diferencias

 

Hasta este momento podemos ver que tanto el láser como la luz pulsada tienen un funcionamiento similar. Sin embargo, tienen ciertas diferencias; por ejemplo, el láser funciona de manera más potente lo que generalmente ocasiona un ligero daño en la piel, mientras que la luz pulsada se emite en forma esparcida, como el flash de una cámara fotográfica, logrando destruir selectivamente el folículo piloso sin dañar el tejido circundante, y si aunamos la radiofrecuencia, nos ayuda a bajar la cantidad de calor por encima de la piel necesario para su resultado, terminando en una mayor seguridad para el cliente.

 

El láser es muy efectivo para eliminar el pelo grueso, pero tiene sus limitaciones cuando se llega a las fases finales del tratamiento, pues el vello restante se torna muy fino y de un color ligeramente más claro, y es aquí donde su efectividad se reduce en un porcentaje considerable.

 

Debido a que la luz pulsada posee característica llamada longitudes de onda, es posible escoger parámetros específicos que puedan atacar, al mismo tiempo, al vellito más fino y claro sin dañar la piel.

En cambio, en los centros de depilación en donde sólo se usa el láser, no les queda otra alternativa que incrementar la potencia, con lo cual el riesgo de quemaduras aumenta.